miércoles, 10 de junio de 2015

encrucijada

buscando buscando buscando
a veces (siempre) has creído encontrar
haber hallado
te quedas
permaneces...

cruce de caminos

en el ombligo de la isla
no sé si voy o vuelvo
si me dirige el este o el oeste
ola o cumbre
golondrina o ciprés
pero me gusta estar contigo
(cielo e infierno
sueño espejo, luz eclipsada)
...ahora que te desvaneces

...en este ajetreo ritual de alas y pétalos

invisibles...

no sé si subo o bajo

si escribo o me reescribes
si estoy en las nubes
o con los pies en el suelo
si quieto o en movimiento
(¿nos quedamos?)

seguiremos buscando

para volver al camino
esperando encontrar
o ser hallados
en el cruce de caminos

sábado, 6 de junio de 2015

albada

en plena emersión del fondo
de la penumbra
todavía tibia de ambos cuerpos,
curioseando
entre aquel indómito fárrago de libros, apuntes e imágenes
sobre filosofía e historia de la cultura europea,
se asombró (en algún tono sombrío
de esa paleta que oscila de la fascinación
a la aversión
o el aturdimiento) al descubrir
las siguientes líneas,
garabateadas a modo de punto de libro
en posesivo y vivace
trazo carmín:
"primer y único mandamiento:
como todo hijo de vecino,
lo harás cuando halles la oportunidad,
sin pensar en las consecuencias,
y, por supuesto,
cuando tengas el convencimiento de que
jamás
te descubrirán,
y todo quedará impune..."
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