domingo, 14 de diciembre de 2014

autumndelia

Garfio busca en vano el secreto de su mano
("Peter Punk", Leopoldo María Panero)

...porque somos como hojas de periódico alzadas por el viento, bandadas de palabras que ya no interesan a nadie. viejas imágenes de ti y de mí ruedan calle abajo y llevadas por el tiempo toman caminos opuestos. algunas se desafían a sí mismas en el borde de las aceras, otras buscan abrigo de los besos bajo los portales. forman parte del lodo y de las nubes, de los juegos en el patio y la caricia del arco iris: un muchacho distraído graba en su pupitre un rasguño infinito con las dobladas líneas de nuestros titulares... y aunque una y otra vez todas y cada una de mis indecisiones sobrevolaran con alas adoquinadas la superficie oleosa de tu soledad caleidoscópica, todavía hoy (tantos años más tarde) me descubro dibujando los posos de tu estela a pequeños sorbos, mientras afuera se declara sobre el vaho de la ventana la imperfecta policromía de otro otoño en retirada...

sábado, 13 de diciembre de 2014

Pájaro abatido



No es un ave discreta. Persiguió a los veleros
para alimentarse y hacer gala de su prestancia
ante la marinería. Rondaba en círculos sobre la nave
y quedaban absortos por su blancura:
la belleza inútil, romántica y esquiva.
Murió, a palos, de exagerado narcisismo.

Fue desplumado entre la algarabía.

("La leyenda del albatros", Joaquín Marco)

miércoles, 10 de diciembre de 2014

tortugo

a Alma Estela e Iseo

todavía sorprendido por la brillante exposición de su hija mayor de los conceptos de infinito y número π, replantea la cuestión introduciendo la noción de número tortugo (numerus tartaruchus), el número más lento del que se tiene conocimiento (al menos en tierra firme), tan lento que, al menor descuido, no duda en transformarse en cualquier otra cifra para desesperación de contables y alborozo del matemático poeta. la niña, obviamente, no cree una palabra de cuanto afirma su padre, pero este, adivinando una leve vacilación en aquella, contraataca con los conceptos de número liebre (el antitético puro del número tortugo) y el nunca visto ni oído -pero siempre admirable- número ciervo, el único del que se sabe -junto a algunas versiones del 4- que dispone de cornamenta. no deja de ser sorprendente, dada la surreal perorata, la estupefacción en el rostro del ufano padre a la pregunta de la hija menor: "papá, el número tortugo, ¿puede ser de color verde?".
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