sábado, 31 de agosto de 2013

The ten differences between... (Nadie vs. Back Door Man)


(Véase el siguiente enlace.)

El ritual

"[El ritual] Es como una escultura humana. En cierto modo es arte, porque da forma a la energía, y en cierto modo es una costumbre o una repetición, un plan o un desfile habitualmente recurrente que tiene un significado. Lo impregna todo. Es como un juego."

"Escuchad. Estoy solo. Necesito un poco de amor. Vamos. Necesito divertirme. Quiero un poco de amor. Amor. ¿Nadie va a querer mi  culo? Venga. Os necesito. Sois muchos y ninguno de vosotros quiere amarme. Venga, cariño. Lo necesito, te necesito, te necesito. ¡Venga! ¿Nadie va a subir aquí a amarme? Está bien, chica. Es una lástima. Ya me buscaré a otra. ¡Sois todos una pandilla de jodidos imbéciles! ¡Dejáis que la gente os diga lo que tenéis que hacer! Dejáis que la gente os pise. ¿Cuánto tiempo vais a dejar que os pisen? Tal vez os guste, tal vez os guste que os ensucien la cara de mierda... ¡Sois una pandilla de esclavos! 'Los días de fiesta han terminado, nena. / La noche se acerca.' No estoy hablando de ninguna revolución. No estoy hablando de salir a la calle. Estoy hablando de divertirse. Estoy hablando de bailar. Estoy hablando de amar a tu vecino. Estoy hablando de abrazar a tu amigo. Estoy hablando de un poco de amor. Amor, amor, amor, amor. Abraza a tu jodido amigo y ámale. ¡Veeeenga! ¡Sí!"

"Creo que estaba harto de la imagen que la gente tenía de mí, a la que yo ayudé, a veces conscientemente, pero la mayoría de las veces sin saberlo. Se me estaba haciendo insoportable, y terminé con aquello en una sola y gloriosa noche. Supongo que todo se redujo a decir al público que eran una pandilla de jodidos idiotas por formar parte del público. ¿Qué estaban haciendo allí? El mensaje básico era que se dieran cuenta de que no estaban allí para oír un puñado de canciones tocadas por buenos músicos. Estaban allí por algo más. ¿Por qué no admitirlo y hacer algo al respecto?"

(James Douglas Morrison, poeta, fragmentos extraídos de Jim Morrison: De aquí nadie sale vivo).

martes, 27 de agosto de 2013

oniroestío

una casa en el corazón del bosque, abierta de par en par al misterio de la mañana, escrutas con sereno placer en los rumores, los vaivenes, las voces y los recodos, embebido en esta húmeda inmanencia que guía tus pasos a un extrañamente callado claro entre encinas y robles, te tiendes buscando cobijo en la sombra, invitación a la lectura, aunque las palabras, los surcos del poema, rehúyan tu afán, ávidos por reunirse contigo en la contemplación de tus propios pensamientos, en un momento íntimo de encrucijada, en que tu biografía toda -de improviso- comparece en el envite de un instante, bajo la solar mirada de encinas y robles; a ellos inquieres con la pupila, como anoche hicieras frente al espejo de las palmas de tus manos; pero unas y otros -indolentes augures que nada quieren saber de salud o amores o trabajos futuros- tan solo desvelan como única imagen la turbia declinación de veredas y líneas que entrecruzan la efímera y boscosa eternidad tuya de todos los días, senderos que se abren, se cortan o se ramifican, que te desandan y te anonadan en el latido de otros caminantes, en la gravedad de unos pasos que no a mucho tardar volverán a ser leña de encinas, manos o robles.

(fue con la primera sombra del atardecer, echado sobre el pretil bajo el ciprés que anuncia esta casa ya alojada para siempre en el corazón de su inexistencia, cuando -aún de forma vaga e imprecisa- el oráculo se reveló en toda su plenitud a la mente del caminante: la idea de la soledad como única distancia posible. y se dejó estirar, respirar, enhebrar, enamorar por la púrpura declinación del estío.)
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