jueves, 5 de julio de 2012

La vida en un día

"Hoy leí la noticia, ¡oh, chico!" No parece el mejor inicio para una entrada y menos sin el recurso a la nasalizada voz de Lennon (¡toma aliteración!). Claro, que podría dar cierta entonación caribeña a la frase de marras, aunque entonces tal vez corriera el riesgo de que alguno de vosotros creyera estar ante la reedición de algún discurso del comandante Fidel. No, no parece, insisto, un buen inicio, pero lo cierto es que -arranquemos de una vez- leía hoy la noticia acerca de un hombre, hasta hoy afortunado, al que sucedió lo inesperado, porque aunque había batido una verdadera plusmarca de estafa, apropiación indebida, falsificación de cuentas anuales y administración desleal, se sentía seguro de que no pagaría por ello. La noticia de su imputación no me pareció nada triste, así que no pude evitar reírme un buen "rato" cuando vi en portada una fotografía suya de archivo en la que brindaba con cava.

"Las mujeres dejan en su facebook fotografías poco agraciadas de sus amigas", se leía anteayer en algún periódico británico. Pensé en nuestra ministra de Empleo (sic), en que ella jamás haría eso con sus colegas peperas, por más ERE del PSOE que filtrara a la prensa. Aunque ello no la haga ni mejor persona ni con más mollera. De hecho, en el caso de que algún día la ministra se pasara un semáforo y estallara su cabeza en pedazos, es probable que la muchedumbre que se detuviera para recordar dónde habían visto esa cara, no tuviera que preocuparse por llevar la gabardina al tinte.

Y por lo demás, hoy al fin encendías la tele, oh, chico, y nada -o casi nada- aparecía de la heroica gesta de nuestra selección. Y si bien estos días fueron miles los que se lanzaron a la calle para celebrarlo, una fuerza irresistible me retuvo en casa, y aunque me quedé leyendo un libro, me hubiera encantado ponerte, poneros tan a tono como un escarabajo pelotero.

(...twenty-one, twenty-two, twenty-three... DRRRRING!) Me desperté, salté de la cama, recordé que nunca había sabido peinarme, bajé la escalera, me tomé un zumo y dando un vistazo al reloj, me di cuenta de lo tarde que era. Agarré la mochila y cogí las llaves, llegué al autobús en un periquete, subí la escalera, escondí el pitillo, y sólo entonces me di cuenta de que mi vieja escuela hacía veinte años que había pasado a mejor vida. Alguien habló, improvisé media sonrisa y caí en letargo.

Hoy leí la noticia, oh chico, cuatro mil agujeros por cada una de las religiones de este (in)crédulo mundo. Y aunque los orificios eran más enanos que un quark, el acelerador tuvo que contarlos todos. Ahora ya sabemos cuántas partículas hacen falta para desenmascarar a dios.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Genial tu última frase.
    I love to turn u'on, como dice Lennon.

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    1. Gracias por el comentario. Aun así, permíteme una leve corrección, en tanto que aunque efectivamente la frase de marras la canta John, su autoría corresponde a Paul. "A Day in the Life", al igual que "A Hard Day's Night" son tal vez los dos temas de The Beatles en los que el tándem Lennon-McCartney funcionó más unido que nunca. Así, en la canción que nos ocupa, Paul se encarga de la parte que empieza con "Woke up. Fell out of bed" y de alguna cosilla más. Los datos los extraigo de un libro imprescindible para todo bleatlémano de pro ("jodidamente asombroso", en palabras de Noel Gallagher): "The Beatles: Revolución en la mente", de Ian MacDonald, publicado en Celeste. Un saludo.

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